jueves, 22 de agosto de 2013

Escapada de relax

Sitúense; Siete de la mañana, salida vacacional para tres días, tres mujeres, un coche y varias maletas… (Menos mal que hemos sido comedidas) han cabido todas las maletas encajadas como un puzle… ¡cómo si las hubiésemos medido!

Primera parada a desayunar, vemos al “cuerpo “de Policía… Una de ellas que flipa cuando ve un uniforme, y se nos pone nerviosa…
Y  le dices; - nena, no pienso cometer ningún delito para que nos hagan caso-
Pobre mía… la carita que se le queda mirándome  como diciendo; -¡serás bruja!-
Terminamos de desayunar, y carretera… charla amigable, historias varias de cada una y risas.
De vez en cuando la “cuarta acompañante” ósea la chica del navegador, me invitaba a despegar el pie del acelerador indicando un radar… Hace su papel la chica, pero de vez en cuando te da unos sustos de muerte…

Después, un rato de radio o de música , cuando queremos darnos cuenta… en destino.

Cómo ya expliqué antes, fuimos a mi rincón, pero ellas no lo conocían ni por foto… Cuando estás llegando, la carretera serpentea con curvas sinuosas por acantilados que son de una belleza espectacular. Sus caras al ver aquello eran como las de dos niñas viendo por primera vez el mar. Me encantaba ver como disfrutaban de  ese paisaje el cual llevo impreso en mi retina.

Me apetecía mucho hacer de Cicerone con ellas, por eso disfruté mucho de los días que estuvimos allí.

Llegamos al hotel, hotel con encanto donde los haya. A la orilla del mar, habitaciones con vistas, comida estupenda y trato insuperable.

Pero comienza el primero de los problemas en aquel rincón… ¿Dónde aparco? Agosto, yo no había ido en agosto jamás …

Eran así como las 11.00 , y ya estaba atestado de gente … pero…¡ojo! , lo que había allí no es nada comparado con las playas de Levante… allí no hay nadie, pero claro, si lo comparo con el mes de junio, a mi me parecía aquello el Ikea en rebajas…

Consigo aparcar, pero la habitación no estaba disponible todavía, la señorita de recepción nos indica un baño para cambiarnos e irnos a la playa a tomar el sol mientras tanto.
¡Odisea!-¿Dónde están los bikinis? y ¿las toallas? y  ¿el bronceador? y ¿El pareo?... Yo iba preparada, lo llevaba todo en una bolsa aparte, pero ellas… cómo les dije que ajustasen todo lo que pudiesen (pobres) tuvieron que deshacer maleta en medio de la calle…


¡Lo conseguimos!... Ya en la playa, fantástico, genial… relax, piedritas, agua a la temperatura exacta… ¿Qué más se puede pedir? Si, ya sé, compañía masculina… pero el “mercao” está fatal chicas… así que, a ponerse morenas, y aguantar la medusas, si , medusas , no ha habido en todo el verano hasta que llegamos nosotras , vinieron a recibirnos… todo un detalle , no sé si del hotel o de la naturaleza .



Logramos acomodarnos en la habitación, bueno… había que ver como la dejamos antes de bajar a comer. Vergüenza debería darme hasta decirlo… ¡pero qué narices! ¡Estábamos de vacaciones!

Ya comenzamos mal con el “maître” , un poco borde si era , pero a borde no me gana nadie,borde él … pues yo más . ¡No nos dejaba comer en la terraza!... Mal asunto, cuando me vieron la cara de perro que le puse… ahí cambiaron las cosas, nos recompensaron muy bien el resto de la estancia. 

Por la noche, la mejor mesa, y así sucesivamente el resto de los días. (Creo que me pasé) pero me da la sensación de que si no protestas, no se consigue nada… cuando nos marchamos les dejamos una nota de agradecimiento al personal que nos atendió.

Total, que así pasamos los tres días, vuelta y vuelta al sol, baños de mar, confidencias, y algún gin-tonic que otro en el lugar de moda.

Lo malo, pero genial, fue el momento mariachi de la noche mientras cenábamos…tres mujeres solas, cada una con su historia, y escuchando boleros y rancheras… nos entró la vena melancólica y tuvimos que salir de allí como alma que lleva el diablo.

Las tardes la dedicábamos al paseo por la playa,… y al deleite de ver los cuerpos de escándalo, que les juro que no eran lugareños, porque he ido muchas veces y yo eso no lo he visto nunca…
Esos nunca están solos… o tienen las esposas puestas o son gays …

La mañana de regreso, vimos amanecer desde el balcón, unas vistas que no tiene precio… preparamos las maletas, y para casa… paraditas para ver los paisajes y de compras en algún pueblito de camino.

Lo hemos pasado bien, con algún sobresalto que otro, pero bien… necesitábamos relax y lo hemos conseguido, y además un moreno envidiable.

Chicas… hasta la próxima escapada. Espero que no sea muy tarde. 


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  Pandemia. Hoy he recordado que tenía un blog ¡Vaya! Con las satisfacciones que me dio en su tiempo y he llegado a olvidarlo algunas veces....