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miércoles, 23 de noviembre de 2016

Dignidad

No sé en qué momento perdí la dignidad, lo he pensado muchas veces, la verdad es, que creo que fue el primer día que te conocí. Yo estaba en medio de una separación complicada, y entre tanto... me enamoré de ti.

O tal vez, la perdí el día que tú mismo me lo dijiste . Ese recuerdo me retumba todavía en  el oído. Me dijiste; -Penelope haz el favor de tener dignidad; -¿Para qué quieres que vaya?- ¿Vas meterte en la cama conmigo aún sabiendo que vengo de la cama de otra?-
O quizá, todas las veces que te he suplicado, no te vaya, no me dejes, no me mientas... y he consentido que me dejaras, que me mintieses, y que te marcharas.

Pero no, esas veces no perdí del todo la dignidad, la perdí el día que me enteré que estabas casado y no me marché de tu lado inmediatamente.

Quizá te preguntes que a qué viene todo esto ahora, quizá me preguntes ¿Peque , no lo has  superado ya? Pues supéralo (me dirías) Como si fuese fácil...

No, no es fácil , máxime ,cuando me  doy  cuenta día a día , que apenas te conozco , que no sé quién eres realmente , que voy descubriendo cosas de ti de tanto en tanto , y que cada vez que descubro algo nuevo, me quiero morir, porque empiezo de nuevo el calvario del recuerdo, de las mentiras que hubo, de las que hay… y supongo que de las que habrá.


¿Nos queremos? Yo a ti demasiado, te lo he gritado, te lo dicho y te lo he demostrado. ¿Y tú a mí? Pues no lo sé. Me lo has dicho, sí, pero siempre de forma jocosa y con tintes de humor.
¿Me lo has demostrado? sí… creo que sí.

¿Sabes qué vida tiene nuestra relación? Yo sí. El tiempo que duremos en la casa en la que ahora vivimos. El día que nos tengamos que marchar, cada uno se irá por su lado (ojalá  me equivoque ) ¿Por qué? Porque sé, que si hubieses tenido este trabajo antes de encontrar la casa, jamás hubiésemos vivido juntos. Eres un alma libre, y nos hubiésemos visto de vez cuando (como antes) hubieses formado tu hogar en tu refugio , que al fin y al cabo ...para los fines de semana y para llevar a las churris está estupendo .

Y así , pues no sé cuanto hubiésemos durado , pero no tendrías que aguantar a mi hija , que ya te has dado cuenta que por mucho que hagamos  por ella , para ella nunca es suficiente , ni tendrías  que aguantarme a mí , con mis dolores ,mis ñoñerías y mis limitaciones.

Ni que gastar dinero de más por culpa mía. Sí, todo eso te lo hubieses ahorrado. Aunque… no tendrías el cariño y amor que tienes a mi lado, por que otra cosa no te puedo dar…  
No lo valoras, lo sé… pero supongo que ya lo harás.

Te preguntarás que más tienes que hacer para que me crea que me quieres … Nada, no tienes que hacer nada, yo lo siento o no lo siento, lo veo o no lo veo, lo percibo o no.

Quizá esté equivocada, seguramente, tal vez sea mi poca autoestima, tal vez es que estoy deprimida, tal vez sea que no me aguanto ni yo , tal vez es porque que estoy aquí haciendo tiempo en el trabajo porque no tengo trabajo  y tengo un montón de cosas que hacer  por ahí y no me dan tiempo para mi … tal vez sea porque estoy un poco harta de la vida , tal vez sea porque sé que en vez de venir a abrazarme , me vas a reñir por esto , tal vez sea que me quiero morir , y me quiero morir porque no tengo futuro, tal vez sea que estoy agobiada.

Tal vez la menopausia que está causando estragos… (Por eso creo que debes buscarte una de treinta)
Aunque no pierdo la esperanza de que …Tal vez, un día me digas lo que deseo escuchar, tal vez un día me saques de mi error si es que estoy en un error, quizá, tal vez… un día, me comprendas.

Ojalá me equivoque y pase el resto de mi vida contigo .


martes, 2 de agosto de 2016

Respuestas

Después de…demasiado tiempo sin escribir, hoy me dispongo a relatar algunas cosas que han sucedido en menos de año y medio.
Lo que parecía imposible, sucedió un mes de diciembre de 2013. Aquella llamada esperada durante tanto tiempo, llegó. Comenzó mi sueño a realizarse, y hasta el día de hoy, me siento la mujer más feliz del mundo a pesar de lo pasado.
Este blog, sirvió de terapia, sirvió de psicólogo, sirvió de mucho para mí. Hoy es como mi diario, me recuerda por dónde pasé, las preguntas que me hacía, esas preguntas  que  hoy , por fin, tienen respuesta.
No fue fácil enterarme de… que durante cinco años estuve viéndome con un hombre casado. De ahí, sus espantadas, de ahí, sus desapariciones, de ahí… ¡tantas cosas ¡
En dos años que llevamos juntos, nos hemos descubierto los dos. Estamos bien, tranquilos, relajados, nos llevamos bien y nos queremos mucho. Me pregunto a veces - ¿es esto un sueño?
Al cabo de un rato, me doy cuenta que no, que a pesar de creer estar en una nube (si lo estoy) os juro que he subido los peldaños a puñetazos, caída tras caída, lágrima a lágrima.
En lo único que jamás pensé cuando desaparecía de mi  vida de cuando en cuando, era en que cabía posibilidad de estar  casado. Lo hubiese jurado ante lo fuese, que no era así.
Sin embargo, de la forma más tonta,  descubrí que había estado casado todo ese tiempo…hasta hace dos años.
En aquel momento, hubiese hecho las maletas y me habría largado de la que empezaba a ser nuestra casa.
Pero tuve que pararme a pensar, pensar mucho y de una  manera muy difícil, en un entorno que en ese momento para mí era  HOSTIL
Me preguntaba -¿Por esa mentira soy capaz de tirar por la borda lo que  había conseguido a base de sufrir muchísimo? - ¿Podría ser capaz de superarlo y vivir en paz de una vez,  con las cartas en las mesa y con casi todas las respuestas a mis preguntas?
Era muy difícil saber qué decisión  tomar, si me quedaba allí, aceptaba la mentira como algo natural, y seguramente él seguiría mintiéndome el resto de su vida, porque si no fui capaz de saber que estaba casado durante cinco años ¿Cómo voy a ser capaz  de saber si me vuelve a mentir? y lo más importante ¿Volveré a confiar en él?
Entre lágrimas, esa mañana de septiembre le dije que lo sabía, que sabía su gran mentira.
Estuvimos hablando largo y tendido, se sentía avergonzado, no tenía argumentos para defender esa  mentira, le había descubierto y no sabía realmente que era lo que yo iba hacer.
Hice las preguntas más tontas de mi vida, no fue algo planeado, solo preguntaba por qué, por qué… su respuesta fue; - Lo creí conveniente – Francamente, esa respuesta me derrumbó.
Fue cuando me di cuenta que estaba asustado, realmente asustado, estaba a la defensiva, y utilizaba el ataque para su defensa, como hace casi siempre que se le pilla en un renuncio.
Le dije que no sabía en ese momento que lo que iba  hacer con mi vida, no sabía si irme de allí en ese momento, o esperar un tiempo a ver qué pasaba. Tenía que saber si yo era capaz de perdonarlo, tenía que perdonarlo y el no me daba argumentos para hacerlo. Quería hacerme ver, que realmente no habíamos estado juntos hasta hacia un año por aquel septiembre. En realidad era verdad, pero verdad para él. Para mí,  a pesar de verle poco, y con distancia por medio, estaba con él, no hubo  nadie más en todos esos años, lo deje todo, y por él, todo  lo perdí. Debió ser honesto durante mi separación, cuando  vio que daba la cara por él. Hubiese sido el momento perfecto para decirme lo que ocultaba.
Así, perdí todo lo que había conseguido trabajando tantos años, no estaba dispuesta a perderle , por que estaba enamorada de él.. Preferí perder lo material.
Y así sucedió , me divorcie. Perdí todo , pero lo peor ... a él también lo perdí.
Después esperé cada día su llamada, esperé su llegada, esperé y esperé… Hasta que un día enfermé por no saber nada de él. Le llamé y le dije que necesitaba despedirme. Mi duelo debía terminar ahí.
Sin embargo, ese año de ausencia, lo utilizó para divorciarse (yo no sabía nada). Cuando le llame para despedirme… Comenzó la bienvenida.
En estos dos , casi tres años,hemos construido una bonita casa, es el amor de mi vida sin ninguna duda, me quiere, le quiero y a veces parece el cuento perfecto.
Hasta el día de hoy, no ha faltado en  casa ni un solo fin de semana. Eso dice mucho de él, porque yo he vivido la otra parte, yo he sufrido, pero sé que también hubo otra mujer que sufrió.
Si alguna vez esa mujer supiese que fuimos las dos engañadas….
Al día de hoy me hace inmensamente feliz .
Pero también sé , que otro engaño , no lo perdonaré . 








lunes, 19 de octubre de 2015

La caja de Pandora

Cuando todo comienza a ser casi perfecto, cuando crees que se ha acabado el sufrimiento, cuando el amor de tu vida te dice; quiero estar contigo, cuando hay un proyecto común, cuando estás al fin conviviendo con quien creías que jamás ibas a estar… salta una chispa que hace que se abra la caja de Pandora (esa que nunca se debió abrir) Por cierto ;¿conocen la historia? 

Pues la historia cuenta que Zeus, deseoso de vengarse de Prometeo por haber robado el fuego y dárselo a los humanos, presentó al hermano de éste, Epimeteo, una mujer llamada Pandora, con quien éste se casó. Como regalo de bodas, Pandora recibió una misteriosa tinaja ovalada, -aunque actualmente sea citada como una caja— con instrucciones de no abrirlo bajo ninguna circunstancia. Los dioses habían otorgado a Pandora una gran curiosidad, por lo que decidió abrir la tinaja para ver qué había dentro. Al abrirlo, escaparon de su interior todos los males del mundo. Comprendiendo el grave error cometido, rápidamente cerró el recipiente, pero ya era demasiado tarde: todos los males ya habían sido liberados. Solo uno permaneció en el fondo: Elpis, el espíritu de la esperanza

Hoy en día, "abrir una caja de Pandora" significa una acción en apariencia pequeña o inofensiva, pero que puede acarrear consecuencias catastróficas.
Y así es como mi caja de Pandora ha sido abierta… no por mí, sino por que la tinaja cayó y se rompió…
Y salieron todos los males, porque para mi, la mentira es el mayor de todos los males. 
Y eso que mentir es una labor sutil que requiere constancia, buena memoria y calidad en la terminación. Para mentir hay que tener vocación, entrega, mentir no es para cualquiera.

No voy a entrar en diferencias de género, aunque la tentación es grande ya que las mujeres adoramos las exageraciones, mientras que a los hombres les encanta la peripecia y la complicación. Y sin embargo hay un detalle de género relevante, los mentirosos siempre son detestables, las mentirosas, a veces… suelen ser deliciosas.

Ahora estoy en la encrucijada de marcharme por la mentira o asumirla. Ahora que todo es perfecto ¿Me tengo que volver práctica en vez de visceral? No sé que hacer, mi paciencia tiene un límite y este ha sido rebasado. 

He estado enamorada cinco años de un hombre el cual creía que andaba con unas y otras y que yo era una más, y he pasado a saber, así, sin anestesia, que estaba casado hasta hace dos años, justo cuando nuestra relación se consolida. ¿Y ahora…cómo reclamo el engaño? ¿Me voy dando portazo? ¿O mantengo lo que he conseguido con tanto esfuerzo?... Pero… ¿Cómo olvido? Debería haber una ley ante estas estafas emocionales.

Entendámonos; Si una persona es estafada económicamente puede, acudir a la justicia. Puede solicitar la inhabilitación, la quiebra, o la cárcel para el estafador, él será quien deberá responder con sus bienes o su libertad para compensar a la víctima por el daño causado. 

Sin embargo, cuando la estafa no involucra bienes concretos, el único tribunal disponible es un bote de helado y la oreja de una amiga. No existe compensación para el dolor causado por una estafa al corazón.

La única forma de prevenir estos incidentes en abrir de forma inmediata el primer banco de datos amorosos del país, una base de consulta permanente con informes que reflejen el grado de cumplimiento y honestidad de los compromisos románticos y el comportamiento general de la persona en materia sentimental. Estos documentos serían de gran importancia a la hora de aventurarse en una relación que podrá, en el mejor de los casos, hacernos parcialmente felices, y en el peor, arruinarnos la vida.
Ante todo, el informe debe incluir el estado sentimental actualizado de la persona, incluyendo edad, nombre completo, estado civil e hijos, si los tuviera. También debe haber un inventario cronológico de noviazgos, aventuras, affairs secretos, romances de verano, matrimonios, divorcios, convivencias y compromisos.
(No se aceptarán estados civiles mixtos o indefinidos, a saber: divorcios bajo el mismo techo, relaciones prontas a caducar, matrimonios simulados o prolongaciones conyugales por apariencias).

Así mismo ; Aquellos que incurrieran en una falta grave serían inhabilitados por 5 años para fundar lazos amorosos. Quienes decidieran encarar una relación con una persona que haya incumplido sus compromisos románticos en reiteradas ocasiones pueden hacerlo bajo su absoluta responsabilidad, quedando sus amigos y familiares libres de todo compromiso de contención y padecimiento si posteriormente hubiera incidentes.


He dicho . 




lunes, 2 de febrero de 2015

Intuición...

Los temores, las sospechas, la frialdad, la reserva, el odio, la traición, se esconden frecuentemente bajo ese velo uniforme y pérfido de la cortesía. 
Jean Jacques Rousseau

La confianza dicen que mata, y es cierto… nunca hay que dar la espalda. En menos que te des cuenta te apuñalan.

Reconozco que he sido muy confiada, demasiado, siempre he creído que la amistad y el amor  está por encima de cualquier traición. ¡Pero no!… en un momento dado…quien menos esperas y quien más quieres te da una puñalada donde más duele.
Me duele más si cabe porque siempre le he confiado mis debilidades, he sido vulnerable ante él desde el momento que supo mi punto débil.

“Me lo dijeron mil veces, mas yo nunca quise poner atención”… así dice la copla, y así es.

Creemos que todo el mundo es de la misma condición que una misma, ya lo dice el refrán,” Seas como seas, bueno o malo, crees que todos van del mismo palo…

No es que me pillase por sorpresa, lo cierto es que mi intuición falla pocas veces, pero no lo quería creer, no lo quise creer… no lo podía creer. Mis ojos no daban crédito a lo que veían…

A veces, tanto amor, ciega…y nos pone un velo delante para difuminar la verdad. No lo quiero creer, no puedo creerlo, pero sé que es verdad y estoy intentando borrar el archivo.
Me encuentro purgando penas… ¡seré idiota! Siempre procurando no hacer daño a nadie, siempre mediando por la tolerancia y el respeto, siempre justificando los hechos… 

Y al final ¿Qué me queda?... NADA… Tan solo que me diga…
De sobra sabes que eres la primera, que no miento si juro que daría por ti la vida entera...
Y sin embargo, un rato, cada día, ya ves, te engañaría con cualquiera, te cambiaría por cualquiera.


Siempre dije; No te mates por saber, que el tiempo te lo dirá, no hay nada más bonito que saber sin preguntar…

Y sin preguntar me enteré. Me queda una decepción que no sé si curará, porque no hay medicina que cure la decepción… creo que ni el tiempo me hará olvidar semejante traición. No lo merezco, aunque tampoco tengo derecho a lamentarme. 

Porque soy una cobarde sin dignidad. Debí marcharme de inmediato y no consentir que me siguiese mintiendo él a mí y yo a mi misma queriendo creer lo que decía, aún sabiendo que mentía…

Hoy me pregunto si alguna vez se me pedirá perdón por todo lo hecho…Aunque no me sirva de consuelo, pero quizá alivie el duelo…

Ojala te vayan envenenando los besos que vas dando …



miércoles, 9 de julio de 2014

Espacios vacíos...

Nunca le espero; creo que desde le conocí jamás le he esperado. Desde que me dí cuenta que le quería, supe también que no debía esperarle; por eso no le espero. No miro el reloj, ni cuento los días, no gasto calendarios, ni deshojo margaritas.

Sin embargo, ha conseguido ocupar un lugar demasiado importante. Lo ocupa sin ocuparlo. Pero resulta también, que a veces, olvido que ese espacio está vacío… o será que ahora, sólo lo ocupa a ratos.

Nunca le esperé; porque cuando llegó, no le esperaba,  y decidí seguir así… sin esperarle. Con esto no quiero decir que deseo que se vaya; sino más  bien, que se quede para siempre en el lugar que ocupa tan solo a ratos.


viernes, 13 de junio de 2014

No hace falta decir "Te quiero"

Llegó un día, en el que me di cuenta que no es necesario que me digan “te quiero” para saber que me quieren. A veces… las palabras sobran y los hechos hablan.

A mí me dicho “te quiero” sin hablar, cuando al despertar, con mi carita llena de sueño y esos pelos revueltos después de una noche de pasión, risas y alcohol, me dicen que estoy guapa… (Cuando una mujer despierta por la mañana, nunca está guapa).

Me dice que me quiere cuando… estoy terminando de ducharme, ando arreglándome para él y me trae un trocito de queso con una copa de vino mientras cocina para mí.

Me dice que me quiere cuando me pregunta si estoy cómoda en el sofá, y si tengo frío me trae una mantita en los días de invierno.


Me dice que me quiere, cuando, me llama para una tontería, o me confía lo que no le ha confiado nunca a nadie.

Me dice que me quiere… cuando aguanta el sol que no soporta para no dejarme sola en la playa.Me dice que me quiere, cuando camina a mi lado, porque yo no puedo correr… (Y quizá, correr, es lo que le apetece) Me dice que me quiere, cuando lleva cuatro años preparado para lo que pueda surgir y ayudarme a superar el trago.

Me ha dicho tantas veces que me quiere sin decirlo, que casi lo escucho de vez en cuando…

Me ha dicho muchas veces que me quiere, ¡tantas!, que es imposible no quererle.

Y le quiero porque… me ha enseñado a no tenerle miedo a la velocidad de los días, ni al viento frío en la cara, ni al calor del verano. Le quiero por enseñarme que no hay rutinas a su lado y…que siempre somos buenos en algo. Le quiero, porque significa libertad y adrenalina cinco minutos antes de verle...

Y yo sé que me quiere, mucho más de lo que puede…y decirlo está de más. Me quiere porque así es como le quiero yo, sabe bien que me refiero…A no querernos más, porque no podemos.

Pensé que era importante que supiera que le quiero y nada más y aunque sea un tipo duro como acero, de esos que se guardan la emoción, de aquellos que dicen; "Yo primero muerto que un te quiero"…

Hoy, me quiere igual que le quiero yo…



sábado, 12 de abril de 2014

Desde entonces...

A veces, recuerdo el día que le conocí. Eran tiempos de no muy buenos momentos. Esos momentos en los que en las malas rachas se busca con mayor necesidad un hombro en el que apoyarse, o alguien que, simplemente,escuche.
En realidad, yo no buscaba nada… pero él, pasaba por allí.

Era una mañana fresca de últimos de agosto, había nubes pasajeras que parecían cargadas de miles de lágrimas carentes de dolor.

Le vi llegar con una seguridad imponente, y al mismo tiempo con la timidez que pretende esconder baja esa falsa seguridad. Las miradas se encontraron,casuales,intercambiando sonrisas y palabras. Un café, y su mirada sonriente.

Desde entonces, se convirtió en el TODO de la nada de mi vida…mi sonrisa de los días malos, y compañía para los buenos ratos.
Lo que más apreciaba de él… eran sus abrazos. Grandes y reconfortantes, también fuertes, a veces los daba sin que le fuesen pedidos. "Los buenos amigos saben cuando uno de ellos necesita un abrazo",  le solía decir. Pero no era tan solo un amigo…
Poco después, fui yo quien le abrazaba más a menudo. Puede que por devolverle parte de cuanto me estaba dando. O… puede que por miedo a perderle.

Y por miedo a perderle, un día… le perdí. Mi “todo” me dejó en la nada, y la nada se olvidó de mí.
Y como decía Benedetti ;

Me  dejó con mi vida, mi trabajo, mi gente, con mis puestas de sol y mis amaneceres… 
Sembrando mi confianza me dejó junto al mundo derrotando imposibles…
Me dejó frente al mar descifrándome a solas, sin mi pregunta a ciegas, sin mi respuesta rota. 
Me dejó con mis dudas pobres y malheridas… sin mis inmadureces, sin mi veteranía. 
Pero tampoco creyó a pie juntillas en dejarme del todo, y yo nunca creí ese falso abandono… 

Porque... cuando nos despedíamos, en el adiós… ya estaba la bienvenida.

Ha pasado el tiempo, en ese tiempo ocurrió de todo… hubo llantos, hubieron palabras, silencios, y tiempo… A veces, se necesita tiempo.

Y el tiempo pasó, quizá al día de hoy, es el mejor tiempo que he regalado. Ese tiempo me ha devuelto lo que un día me quitó. Me lo ha devuelto, renovado e inquieto, seguro de su inseguridad, tímido en la palabra, pero tajante con los hechos. Hechos que demuestran que siempre , pase lo que pase ... estará ahí . 
Ahora, he aprendido a estar sola sin soledad, sentir pena sin tristeza, llorar sin una lágrima…y reír con una sonrisa.


sábado, 1 de febrero de 2014

Intensidad...

La historia comienza cuando me  se asomo a la ventana y a través de los cristales le veo…
Una escena en la que disfruto viendo como la luna llena juega a ser mayor, y lejos de cualquier muestra de debilidad, de miedo o  fracaso, esa luna se muestra prepotente y altiva.

En ese momento, el sonido del viento me descubre en la frescura de  unos minutos de pensamientos temerarios y llenos de intensidad. A veces, creo estar enamorada de la luna, él es cómo ella.
Las relaciones amorosas a veces no acaban bien. Unas veces sin quererlo y otras... sin ni siquiera saberlo.
Le  miro desde la distancia ansiando tenerlo en mis brazos de la forma más íntima.
Mientras tanto, él, sigue jugando a ser libre y vuela de un lado a otro, cruzando océanos, ahora, más libre que nunca y sin nada que le recuerde lo que alguna vez  dejó atrás.

Y cómo no podía ser de otra manera,los astros han jugado a su favor. Esta vez fue el sol, que durante un largo día y a cara descubierta paseamos por el horizonte sin cansarnos .Yo, sentada, solo le miro, esperando un momento, su momento…Y como el destino es caprichoso… nos  vuelve a unir.

Esta vez…él, si me ve a mí.Se clavan dos miradas y los verdes ojos  se despiden. 
Se hizo de noche.Pero...ya no me tiro al vacío de la duda, solo corro detrás del riesgo, sin saber bien dónde parar,porque no quiero detenerme a pensar, solo quiero seguir corriendo sin dejar de sentir, sin dejar de vibrar…
Me engancho a la luna llena a la velocidad, a la música cuándo golpea mis oídos…. a su mirada impaciente, a ese cosquilleo que siento cuándo algo nuevo se me aparece, cuándo me desafía lo desconocido…¡como me gustan los retos! y mientras tanto sigo bailando al son de mis ganas por descubrir por inventar. 

Y ahí está él, susurrándome lo que yo verdaderamente soy, bailando conmigo entre pasos nuevos cada día. La música golpea mi  corazón y siento mi cuerpo.
Conduzco sin mirar atrás...Es justo en ese momento en el que la velocidad y yo nos hacemos cómplices, y me siento libre. Ahora no pienso, dejo de pensar para solo hacer. Mi instinto nace para apenas ser callado, el sabe que es más grande que yo, y me domina. Yo me dejo…

Sin hablarnos caminamos juntos, corremos….no me mira ni yo a él,a veces nos encontramos, lo sabemos, pero lejos de huir de él, ahora me abandono en sus brazos.
Cuando la fuerza y el abismo se juntan, nace mi yo más íntimo, mi obligación por no dejar de sentir esta vida ni un solo minuto. Momentos que vivo intensamente como si fueran los últimos, esa es mi doctrina, mi filosofía. Le  quiero, y esta vez sin miedo..
No le voy a soltar la mano…100, 120 km…¡me encanta!¿Más rápido?…solo su mirada es capaz de que me olvide de la velocidad, una mirada que ya casi no recordaba.

Nunca le mentiría, y si ahora le dijera que no tengo miedo estaría vendiendo mis palabras, pero el miedo nunca me paralizó, siempre después de un muro, salté otro más alto, nunca hubo altura sufriente…así que… no temas, porque seguiré escalando hasta llegar hasta lo más intimo de ti, y ese será el regalo más maravilloso que me harás en la vida .

Ya no me pregunto nada…De entre el cómo, el dónde y el cuándo, siempre predominó el cuándo.
Ni un qué, ni un por qué. Mucho menos un para qué… Poco importan.

De nada sirve el lugar, ni las formas, si no existe el momento.



viernes, 24 de enero de 2014

El presente

Atrás quedaron los sinsabores, se olvidaron los agravios y los reproches, se olvidó la ausencia y el olvido, Se marcharon por un cauce imaginario las lagrimas vertidas.
Aunque a  veces creo que preciso de eso para sentir lo que he sentido, pero es cierto que ahora vivo con el disfrute de mis sentidos, y de mi  cuerpo y su cuerpo…Sin dramas, sin tragedias. No es necesario ser Romeo y Julietta.

No sé que depara el fin de semana, ni me lo planteo… solo quiero disfrutarlo, vivirlo y reírlo… Reír, eso es lo que quiero, eso es lo que me hace sentir viva. Y olvidar, olvidar los problemas cotidianos, los domésticos y los de trabajo..Solo espero amar, sentir, disfrutar de todo aquello que pase delante de mi… no voy a desperdiciar ni un solo segundo de mi vida.
La vida es un regalo que a veces no apreciamos, ni lo cuidamos, el amor es otro presente que cambiamos de cuando en cuando, seguimos sin valorar lo que nos ofrece. 
Solo  vemos lo que nos hace daño, o lo que nos conviene.

¿Por qué siempre nos damos cuenta de las cosas cuando las hemos  perdido? Lo vemos cuando ya no podemos recuperarlas. Pero de nada sirven las lamentaciones, ¿verdad?, ni ponernos a revolver como locos los armarios o hacerle el boca a boca a sentimientos y las cosas que ya no están ahí, y querer recuperar el tiempo perdido a fuerza de vivir más aprisa, o pedir perdón cuando ya no queda nadie que nos pueda perdonar nada. Hay tantas cosas que echamos de menos durante la vida... Porque no importa lo que perdamos; una camiseta vieja, un libro... el amor de nuestra vida. Lo perdido, perdido está para siempre.

Por eso… no quiero dejar de ser consciente de lo que lo que tengo hoy, necesito y  quiero apreciarlo y valorarlo. Hoy lo tengo, mañana…no lo sé ni quiero saberlo.
Y así, la vida es como una absurda huida hacia adelante, un correr sin moverse del sitio, jamás dejaremos atrás nuestro pasado y nunca alcanzaremos nuestro futuro, nuestro futuro siempre va un paso por delante de nosotros. Por eso nadie puede saber nada del futuro, y quien diga que sabe algo, miente o sencillamente es un incauto. De todas formas, aquellos para los que el presente son solo las cosas presentes, no quiere decir  que sean  unos seres vacíos y resignados y que se conforman con poco. Solo los  que intentan alcanzar su futuro... son unos necios.  

A pesar de que lo único real es nuestro pasado, y somos hoy como somos por lo que un día fuimos ...siempre seremos el recuerdo de nuestro pasado...
Por eso decido vivir tan solo el presente...


Y el presente que tengo ahora delante de mi es, simplemente… maravilloso


sábado, 18 de enero de 2014

Sentidos

La felicidad se compone de pequeños momentos.Momentos que quizá solo duran minutos, horas o solo unos días, con eso me quedo … 
Por ello, hoy me considero una persona feliz.

La felicidad puedes encontrarla en un parque, un paseo, una plaza, una reunión de amigos, un encuentro inesperado. Solo son momentos repletos de personas y de vida.
Puedes disfrutar de juegos y risas, de tropiezos, caídas y lloros, de la gente que va y que viene, esa gente que simplemente, está…
Y de nuevo, esa sensación… El corazón golpeando en mi interior, el típico nudo en la garganta, las manos frías, las piernas temblorosas y los ojos cristalinos a punto de desbordarse… otra despedida, pero esta vez, sabiendo que volverá.

Una vez más había decidido mostrarle mi cariño para permitirme disfrutar de su compañía, de su sonrisa, de su mirada, sin reproches, sin preguntas, sólo disfrutar del momento de felicidad que la vida me volvía a regalar de nuevo.

Esa mezcla de sentimientos y sensaciones producidas que siempre acababan del mismo modo, esta vez han sido distintas … ya no duele,ya no hay lagrimas, ya no hay miedo. 
Antes, era diferente,  huía en silencio a algún lugar solitario en el que poder llorar, y en cada lágrima derramada desechaba una ínfima parte de cada uno de los sentimientos sentidos en ese momento.
Nunca nadie acudía en mi búsqueda. Tampoco nadie me echaba de menos.

Sin embargo, ahora, todo fluye con naturalidad, dejo que me resbalen las caricias y las sonrisas … solo me dejo llevar.

Me saludó, como siempre hacía, como siempre espero que siga  haciéndolo, un abrazo y un beso en los labios con la dulzura que le caracteriza, aunque él no quiere que se le note...Ya sabemos los dos  que querer no es poseer, no es querer tener, ni es sufrir. Querer es desear lo mejor a aquella persona a quien quieres y dar lo mejor de ti …

Y aún sin comprender todavía ciertas cosas, yo sé que jamás podré amar a alguien tanto como a él . Sé ha convertido en el centro de mi vida, en la razón de mis lágrimas y sonrisas, de mis sueños y pensamientos.
Pero aun siendo el centro de mi vida, mi vida ya no gira a su alrededor, somos dos personas, cada cual con sus cosas y su vida. 

Ahora, compartimos momentos fantásticos tanto juntos como separados… creo que nos gusta echarnos menos a ambos.  
Demasiadas veces pienso lo  fácil que es  el tránsito de la amistad al amor, y qué doloroso y difícil es el tránsito de éste a la amistad.

Pero ya no seguiré luchando contra mí misma y mis sentimientos por él.
Porque quererle … le sigo queriendo.
El último amor de una  vida, nunca se olvida. 
Y espero que nunca quede abandonado por el tiempo, oxidado por el olvido, ni quebrado por la intemperie.

Ahora oscurece. Mientras… el mundo adormece, pasa de nuevo por el parque de mi vida, donde sólo suele estar de paso.

Pero ya no duele… ahora disfruto junto a él cuando también amanece…




sábado, 11 de enero de 2014

Aquellas vacaciones...

Una llamada inesperada en una noche la cual ya no esperas nada, me llevó sin querer al verano del 2012.
Recuerdo gratamente aquellas vacaciones, aquel mar y aquel paseo marítimo inmenso, dónde la marea subía y bajaba de forma y manera  para mi desconocida.
  
Yo estoy acostumbrada al Mediterráneo, es más calmo, mas tranquillo, más templado… aunque cuando se enfurece hay que temerle cómo a todo mar que se precie, nunca hay que perderle el respeto.

El mar Cantábrico es muy bravo, está vivo, y es frío, pero hipnotiza su bravura, su color e inmensidad…
Recuerdo.... llegar allí por carreteras maravillosas, nada de autovías, eran carreteras de montaña, con unas vistas que te hacían perderte en ellas por un buen rato… después, también te perdías  por ellas, literalmente (el acompañante es experto en pérdidas de caminos).


No sé porque motivo, me levanté recordando aquello, y jamás pensé que por la noche me iban a dar detalles de aquel lugar de nuevo.

Habitación 301, no la olvidaré nunca. Era un habitación pequeña, pero daba igual, allí llegué yo para instalarme durante siete días maravillosos a lado del amor de mi vida.
La habitación tenía un pequeño balcón acristalado que le daba el espacio que le faltaba al cuarto, allí reposaba un  mesa pequeña y dos sillones tapizados con telas antiguas. El balcón no es que tuviese unas vistas maravillosas, pero tan solo saber que detrás del edificio que había frente a mi estaba el mar… era suficiente. Solo tenía que cruzar una calle y allí estaba…
Había un armario, más bien pequeño,  donde coloqué mi ropa y mis zapatos lo más ordenadamente posible.

Cuando él vio aquello… me dijo;
-¿Te vas a quedar aquí de por vida?-
- Pues no , pero para seis días, la ropa en las maletas no puede estar-
Alucinaba con lo que yo había hecho, no  lo entendía… pero bueno, creo que es lo normal ¿no?

La comida del primer día fue extraordinaria, allí hay un plato que para mi es de lo mas rico que he comido nunca, además regado con un vino turbio fresquito que ayudaba a que el sabor picante de tan rico manjar, se diluyera en el  paladar de forma suave y fresca.
Tan suave estaba aquel vino , que no me dí cuenta que me pasé tres pueblos bebiendo...

El lugar, las vistas, la compañía, la conversación, la gastronomía, el hambre y la sed… hicieron que casi no me pudiese levantar de la silla. No suelo beber alcohol, por lo tanto por poquito que beba me sube de manera inmediata.
Así que cuando me dispuse a levantarme de la silla… no podía poner un pie tras otro.
Él reía de verme así, y a mí me dio por reír y ponerme graciosa.

Regresamos  al hotel a descansar… ¿descansar? Nada mas lejos… Lo que hicimos fue pasarlo genial.

Después un paseo para enseñarme el lugar, él, lo conocía bien, yo, era la primera vez que iba. Lugar con encanto donde los haya, no me importaría vivir allí ¡es magnifico!
Cadi día visitábamos un lugar, una playa nueva, una ciudad diferente, las risas, las charlas, la complicidad. Fue una de las mejores vacaciones de mi vida…

Los recuerdos, mientras exista la memoria y el afecto, no se borrarán jamás.

Me alegra haber descubierto, que él tampoco ha olvidado aquella semana…





lunes, 23 de diciembre de 2013

Lo que nunca podré regalarte...

Te quise regalar un mañana. Un mañana de esos que nunca acaban, y en los que nunca se pone el sol, un mañana para compartirlo los dos. Debería haberlo envuelto hoy y colocarlo bajo el árbol para que se confundiera con los regalos que tan generosamente Santa Claus te traerá mañana de madrugada. 


Pero no lo he hecho, porque entonces te hubiera regalado un mañana navideño, y aunque no puedo negar que hay algo en las luces y la decoración multicolor que me cautiva, no quiero que guardes por siempre un mañana tan corto. Por eso te he regalado algo que no se ve,tan sólo se siente. Porque aún no han comenzado las fiestas, ni el olor a dulces, ni las comidas navideñas. Ni se  ha instalado el color rosa del vino tinto en tus mejillas, y no has tropezado con las envolturas ya vacías que enmascaran los presentes que serán  pasado. 

Y porque todavía no he logrado encontrar el mañana que quiero regalarte, y no lo encontraré nunca…simplemente porque tú no quieres un mañana a mi lado. 

Quizás por eso también, adelanté la aventura de tan inusual entrega. 

No quería regalarte un mañana cualquiera. Ya tenemos suficiente con un día a día regular para resignarnos a un mañana común y corriente. Y sí, quiero luces y quiero colores en el mañana que deseaba para ti, pero los quería del tipo que trae el amor y el sentimiento. 

Pero  presiento que el mañana añorado no llegará nunca. El qué quería regalarte desde hace tiempo y no he conseguido, no se vende en ningún sitio. Y aunque cada día reviso las ofertas que me llegan a mi buzón de correo postal y las que llegan a mi email que me abarrotan (venden algunos a muy buen precio)  el que tú deseas nunca estará a la venta. Y eso que el precio no me importa, porque  cuando se compra un mañana, no hay precio ni dinero suficiente para pagar  un  mañana cómo que el que deseas...

Por eso me adelanto a regalarte aquello que más anhelas, no te regalo sólo un mañana, sino miles de mañanas en tu soledad deseada, sin que nada ni nadie te presione, o ponga condiciones, te regalo tus mañanas auto suficientes, te regalo todo aquello que te haga sentir cómodo, te regalo mi silencio si así deseas, porque así me lo has pedido, sin pedirlo tan siquiera… solo me ha bastado ver, que ya no hay brillo en tu mirada cuando me miras, y ni mis caricias , ni mis palabras, te ha hecho ver más allá de tus mañanas...

No, no volveré a hacerte sentir incómodo una vez más. Nuestra amistad estará siempre por encima de cualquier mañana que te quiera regalar. Porque yo solo deseo verte feliz, y de verte feliz viviré pagando los mañanas regalados que jamás estuvieron envueltos debajo del árbol…

No me di cuenta de que el regalo que quería para ti, era el que yo necesitaba para mí…



  Pandemia. Hoy he recordado que tenía un blog ¡Vaya! Con las satisfacciones que me dio en su tiempo y he llegado a olvidarlo algunas veces....