Mostrando entradas con la etiqueta Mis paseos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mis paseos. Mostrar todas las entradas

lunes, 2 de diciembre de 2013

Cruzando caminos

Hacía mucho frío, caminaba sola por un camino desierto de gente, tan solo circulaba algún coche que otro que intentaba llegar a la montaña para ver la poca nieve que había dejado la noche anterior la fina lluvia que cayó en la ciudad.

No llevaba ni cinco kilómetros caminando, cuando me crucé con una persona que iba en la misma dirección que yo. Hacia tanto frio que iba abrigada con todo tipo de ropa, incluido un gorro de lana. Aquí no solemos llevar gorros. Me gustan mucho, tengo algunos, pero solo me los pongo en ocasiones como esta, ya que ir con gorros o sombreros no es costumbre en este lugar. Por eso me gusta ir a las grandes capitales en invierno, allí es cuando puedo lucir mis sombreros y mis gorritos de lana de todos los colores combinables con mi ropa.

Aquella persona, era un chico, entre 40 o 45 años aproximadamente, la verdad es que ahora es muy complicado sacar la edad de la gente tan solo por su aspecto. Hay personas que aparentan la edad que tienen y otras que simplemente parecen mayores o menores. Todo es según les trata el tiempo y la genética.

Aunque siempre dije que las mujeres tenemos tres edades, la que aparentamos, la que decimos tener, y la que realmente tenemos.

Al chico en cuestión le dejé atrás en mi caminar, yo caminaba más rápida que él, era por el frio, no me podía detener, si lo hacía mis pies quedarían fríos y eso es algo que me mata.
Le llevé tras de mí durante más de media hora, empecé a preocuparme, aquel sitio tan alejado de la ciudad, las nubes amenazaban tormenta, daba la impresión de que si comenzaba a llover, nevaría de nuevo. Me hubiese gustado, pero me daba miedo estar tan sola allí arriba y con aquel chico al que no conocía de nada siguiéndome casi todo el camino.

Seguramente, no me seguía a mí, tan solo llevaba la misma dirección que yo.

Decidí dar la vuelta y regresar al lugar donde había aparcado el coche, se hacía tarde y pronto anochecería, me quedaba mucho camino todavía. Cuando te pones a caminar y tu mente va pensando en millones de cosas no te das cuenta del recorrido que llevas.

Doy la vuelta, a unos cien metros ya me encuentro de frente con él, era alto, de tez morena, ojos claros, y de complexión fuerte. Intuí que hacía bastante deporte, pero; ¿Qué haría un chico como ese caminando en vez de hacer footing?

Cuando llego a su altura, me saluda, le devuelvo el saludo y me detiene con unas palabras.

-Señora, por favor, ¿me permite que la acompañe a donde tiene usted el coche?, está anocheciendo y no me gustaría que le pasara nada por estos caminos, quizá se pierda en algún cruce y tenga algún problema con los animales de la zona que suelen salir por la noche, además hace mucho frio y está a punto de llover-


Es ese momento, me quedé en...encefalograma plano, no sabía si aquello que decía era de corazón, o tal vez era una estrategia para… ¡Dios mío , me está entrando el pánico ¡
Si le digo que no,  allí mismo me hace cualquier cosa, si le digo que sí, le estoy dando el pasaporte para que entre en un  territorio vedado.

O tal vez, simplemente es cierto que aquel chico lo único que pretende es acompañarme y punto.
Decido dejarme llevar, y le digo que le dejo acompañarme, le explico que sin apenas darme cuenta había andado más de lo normal y que se me había pasado el tiempo. Me arriesgo.
Durante el camino me da charla, no era español, lo cual me hace sentir un poco de miedo, pero soy una confiada, y nunca pienso mal… aunque debería desconfiar más a menudo.

Me he acostumbrado a ir sola a todos los sitios, voy sola al cine, a comer, de compras… solo alguna vez que otra me voy con las chicas .He de decir que casi todas mis amigas tienen pareja, por lo tanto soy un cazo… no tengo tapadera.

Me dice su nombre, y comienza a contarme que pasea por allí habitualmente, que no vive lejos y que conoce bien el lugar, lleva en España unos cinco años, y que me conocía de vista, el era, bueno es, de Puerto Rico. 

Le comento que yo tengo allí viviendo a unos amigos cubanos, y poco a poco mantenemos una charla, él me cuenta un poco de su vida y yo, otro poco de la mía, se gana mi confianza a los dos kilómetros del recorrido.
Al mismo tiempo voy pensando que lo que estoy haciendo es una locura, le estoy dando charla a un desconocido, que no sé si llama de verdad como me ha dicho, ni sé nada de él, pero… ¡Qué narices! así es la vida, nunca sabes con lo que te tropiezas.

Hagamos las cosas bien o mal, van salir como a los demás les dé la gana.

Llegamos casi de noche al lugar donde tenía el coche, le doy las gracias por acompañarme y le digo si quiere que le lleve algún sitio… Me dice que no, que está cerca de su casa, que ha sido un placer la charla y la compañía. Me da su teléfono, no me pide el mío…y yo no se lo doy.

La tarde ha sido fría, ha merecido la pena caminar un rato. Después  de mi aislamiento de los últimos meses me doy cuenta de que hay mas mundo que el trabajo y mi casa… que no se puede vivir de los recuerdos, que los momentos vividos, ya se han vivido y que otros que están por llegar.

No ha sido nada especial, nada anormal, pero me ha servido para salir de la muralla que había construido, y si no salgo del castillo jamás encontraré nada más allá del paisaje que tengo día a día, paisaje el cual, me  sé de memoria… 

Hay otros caminos, hay un mundo ahí fuera que me está esperando…

Y yo …¡Estoy tardando demasiado!




miércoles, 27 de noviembre de 2013

Frío

Me caigo y me levanto , lloro y sonrío , lo mismo tengo calor que frío, camino y me detengo , lo atrapo y lo pierdo , me encuentro y me busco , me llamo y no escucho , subo lo mismo que bajo, ando y des-ando , lo veo y me ciego , hablo y me callo, me entiendo y no me comprendo.¡ No sé qué hago escribiendo este enredo!…

Quizá no tengo tiempo, quizá me sobra y lo reparto, entre el cielo y el suelo me hallo.
Los paseos por la noche con este frío, no son buenos, voy caminado con la escarcha helada de la noche y los pensamientos no me hacen darme cuenta que el frío entra en mi  alma, la congela y tiritan las palabras. El corazón bombea más sangre de la que debe para calentar las venas, esas que quedan estancadas en los cauces de un cuerpo frío.

Y llega, él avanza, pero no pasa, tiene miedo al propio miedo, nadie le dijo que entrara, empujó la puerta y avanzó de manera pausada.

Le dije; -No vengas-
Susurré; -No te detengas-

Pero no escuchó mi voz, como no escucha al corazón. Y entró, si previo aviso, se presento en el umbral de la puerta, sin llave que abriera, sin nada más que su presencia.

Dudé un momento, no quería que entrase donde no debía, pero…no pude contener la intriga y le dejé invadir el hueco de mi almohada vacía. 

Allí donde nadie pasa, él entró, sin más llamada, sin saber, sin querer, sin tener absolutamente nada que perder. Él lo supo, yo…también.

Y ahora no puedo ejercer desahucio, hace demasiado frío para dejarlo sin abrigo.

Yo también tengo frío, yo también estoy temblando…necesito calor humano, necesito un abrazo, una palabra, un gesto pícaro, y que me lleve de la mano a un lugar jamás olvidado.

También los inviernos queremos veranos… 


domingo, 29 de septiembre de 2013

Sábado

Amanece un día gris, ya empiezan los días otoñales a hacerse sentir a pesar de que hacia el medio día hace un bochorno inusual y sube la temperatura de manera brusca, al igual que baja cuando cae la anochecida.

Preparo la bolsa de gym , pero antes hay que preparar la ropa para después de la ducha. Escojo una blusa fresca con trasparencias y un vaquero, el cual es como una segunda piel, sé que ese tejano cuando camino con el, provoca la mirada traviesa de más de uno. Ni una minifalda demasiado corta es tan sexi como ese tejano.


Preparo mis zapatos-una cuña alta es lo que le va e esto- Pienso mientras coloco todas las cosas necesarias.

Preparo un zumo de naranja natural y una tostada, sin café. Echo un vistazo a las noticias, redes sociales, y cómo no, al blog… cada día encuentro algo nuevo.
  
Me  pongo las zapatillas, las mallas, camiseta, y adelante ¡a comenzar el día!
De camino hacía el coche, voy absorta en mis pensamientos , a veces no me doy cuenta ni quien me saluda, un claxon estridente me saca de mi mundo , un amigo que me reconoce y me saluda .

-¡Preciosa! ; ¿Dónde vas un sábado tan temprano? -
- Pienso; Este ¿no se ha fijado que voy con mallas y una bolsa de deporte? -
-¡Hola! Me voy a machacar el cuerpo un ratito -
-Tú no necesitas eso, ¡estás divina! -
- (Este se cree que lo hago por gusto, divina, dice… claro, al lado de su mujer estoy cañón)-
- Pues por eso estoy así, por los tutes que me pego y los genes que ayudan –
-Besos preciosa, a ver si nos vemos un ratito otro día con tranquilidad-
-(Ya, otro cansino que tiene ganas de juego)… ¿Este no sabe que ya no soy titular y veo los partidos en el banquillo? En fin… Qué triste, tres niños e infeliz él, y ella… mejor ni hablar.

Cada día adoro más mi condición de “single”. Hago lo que me da la gana, sin dar explicaciones, sin obligaciones maritales, entro y salgo, salgo y entro, la única a la cual le digo algo sobre donde voy o donde estoy es a mi hija.
No niego que de vez en cuando echo de menos la compañía masculina. Me da mucha envidia de mis padres, casados 47 años y cada día más enamorados y con una familia construida a base de amor, cariño y mucho trabajo .Hoy quedan pocos matrimonios así.

Llego al Gym , y … ¡sorpresa! , otra vez me encuentro al chico de la cerveza del otro día.
-¿Pero tú también vienes los sábados?-
-Bueno, no suelo hacerlo, pero cómo ayer dijiste que sólo venías los fines de semana, he venido a ver si hoy puede ser esa cerveza tranquila, ya que ayer ibas con prisa…  
-Pues me sabe mal, pero he quedado para comer con una amiga que hace mucho que no veo, pero si salimos pronto de aquí, tomamos algo y ya quedamos otro día ¿Vale?

-¿He dicho pronto? – Me he liado con unos cuantos kilos de pesas, he nadado, creo que lo mismo que si hubiese cruzado el estrecho –
Coincidimos en las termas, y ahí charlamos un rato(a mí que me gusta no hablar con nadie y relajarme) pero bueno, el chico ha sido amable y encantador, le he dado charla y al final me he tenido que ir , primero , porque iba tarde a mi cita , y segundo porque me estaba arrugando como un garbanzo de tanta agua …

Me despido, y le digo; -Otro día quedamos, ¿vale? , avisa antes que no haga planes-

-No tengo suerte contigo, pero cómo se dice; lo bueno se hace de rogar y de esperar-

Le sonrío, y salgo del agua. –Hasta pronto, pasa un buen finde -

Me voy  a la ducha pensando-¿Estaré de moda?¿Qué está pasando?- Pasas meses sin que te mire ni el vecino, y de pronto, la agenda crece. Es como si supiesen que una no quiere nada con nadie y te asedian para que cambies de opinión.

Llego a mi cita con mi amiga , amiga de las de toda la vida , seguimos en contacto, no diario , pero si quedamos de vez en cuando para contarnos las novedades, conectamos bien , siempre lo hicimos, ella es muy cómo yo, y yo cómo ella, con la diferencia de que ella se largó del país hace unos años a vivir lo que aquí no se le permitía, fue valiente y no le importó lo que dijeran … ¡quería vivir! Y vaya si lo ha hecho. 

Ahora está casada y tiene un niño , pero sigue haciendo lo que le da la gana … ¡es genial ¡  Hemos pasado un buen rato y hemos quedado para ir a la playa a comer un día próximo, antes del que el mal tiempo se instale en la costa.
  
Total, que últimamente, cada día es más sorprendente que el día anterior.

Mañana será otro día. ¡Sorpréndeme Vida!




viernes, 16 de agosto de 2013

Mi amanecer

Me levanté muy temprano, tanto, que todavía era de noche, y no lo pensé dos veces … me fui a ver amanecer en el mar . 
Ese mar que echo de menos en estos días estivales ya que no suelo ir porque está atestado de gente. Es normal, no lo reprocho, le gente del interior cuando tiene vacaciones es lo que suele hacer, ir a la costa.

Yo lo haré también , me voy de vacaciones y aunque el mar lo tengo muy cerca , necesito tenerlo más cerca todavía … solo un par de días , tan solo para despertar abrir el balcón, y encontrar lo que hoy he visto … un sol radiante , atrevido y espléndido que sale sin pedir permiso … 

Siempre por el mismo lugar … por Levante .

Si me dieran a elegir no sé con qué me quedaría, si con el amanecer o con el ocaso. 

Cualquier momento me vale siempre y cuando sea cerca de un rio o del mar. Necesito agua cerca, el sonido de las olas o de un arroyo me hace estremecer. Tuve la gran suerte  de ver amanecer en el Duero… El sol entre el verde de las montañas reflejándose en el rio… no tiene precio. Nada puede pagar esa belleza.

Para mí el agua es el sonido de la vida, y el sol la luz que la alumbra. ¿Saben que sensación se tiene cuando ves que la naturaleza, pase lo que pase, sigue su curso sin que nada la altere?...
La envidio, envidio ese poder de hacer lo que debe o lo que quiere a pesar de todo. A pesar de que el hombre a veces se empeña en destruirla, a pesar de todo lo que ocurra, malo o bueno en la vida, siempre amanece, o anochece. Estemos aquí o no, eso no cambiará jamás.

El momento no ha tenido desperdicio, yo quería ser ese sol fuerte, seguro de si mismo, altivo, y brillando con luz propia, sin alterarse, paso a paso lentamente ganando distancia… 
-Cuando muera que tiren mis cenizas en el mar al amanecer, por favor-

Cuando ya le he visto despegar del filo del horizonte que raya el mar con el círculo rojo que forma… me he dispuesto a dar un paseo por la arena con las olas refrescando mis pasos. 

En ese paseo no necesito música que solape el sonido de la belleza, el sonido del silencio del agua. Hoy el mar era un plato liso, brillante y cristalino. Parecía que supiese que yo estaba allí y que lo último que necesitaba era la estridencia del golpear de las olas… 

Hoy todo era calmo, tranquilo, incluso las máquinas de limpieza llegaron tarde.
Me ha dado tiempo a la reflexión, reflexión que necesito para estar en paz conmigo misma sin tener que perdonarme por nada ya que nada me tengo que perdonar. Muchas veces me empeño en creerme la culpable de lo que me pasa, creo que solo lo hago para encontrar las respuestas a tantas preguntas. 

Pero cuando me alejo del entorno, cierro los ojos y miro en mi interior… lo único que veo es una mujer que lo ha dado todo por casi nada. ¿Acaso eso es pecado? Creo que no, creo que no debo martirizarme por ello, ni culparme. Cuando se da algo y es de corazón, sin reservas, sin contratos, sin condiciones, se da sin más, sin esperar nada a cambio.

Cuando regresaba todavía se reflejaba el sol en el retrovisor de mi coche .Me he dispuesto a dejar caer el agua por el cuerpo y deshacerme de la arena. 
Después ,por primera vez en mucho tiempo me he visto en el espejo ,ustedes dirán; ¿no te ves todos los días? Pues no, tan solo veía el reflejo de alguien quien no se quiere a sí misma. Pero hoy me he visto, he visto no solo la fachada de la casa, sino el interior… eso es lo que cuenta. Y por una vez me he sentido orgullosa de ser como soy...

Hoy me he visto amanecer, hoy he visto que puedo ser cómo el sol, hoy sé que soy capaz de deslumbrar con tan solo ser yo. No hace falta artificio ninguno, no hace falta que rebose la vanidad ni el ego… ¡eso lo detesto!  Solo yo, sin más, puedo ser el agua del mar, y la luz de Levante por el que cada día amanece...



jueves, 11 de julio de 2013

Un paseo por Granada

Hoy me desperté recordando, Granada, exactamente el día que recorrí la calle del Darro y "El Paseo de los Tristes" (Por allí pasaban los cortejos fúnebres). Hoy de triste no tiene nada, hoy te envuelve, te sumerge, te hipnotiza, y te enamora .

Dicen las crónicas que hubo una época en la que el Darro, fuente de inspiración literaria, era cruzado por numerosos puentes. Uno de esos fue el árabe del Cadí, que conectaba el Albaicín con la Alhambra. Otro de ellos, aún en pie, el Puente del Aljibillo, conduce hasta la Fuente del Avellano.

En la Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes es muy fácil que se den la mano la historia y la leyenda. Su magia lo envuelve todo. Por eso en su día la plaza del Paseo de los Tristes sirvió de escenario de grandes eventos... El telón de fondo, la Alhambra, ¡¡ insuperable!!



La Carrera del Darro y el Paseo de los Tristes es para muchos la calle más bella del mundo. Para otros es eso, y además, el lugar perfecto para sentarse a dejar pasar el tiempo, aspirar el olor de tierra mojada, el sonido del agua, la música suave de una guitarra, observar a la gente que va y viene, y recordar la historia ... 

Había estado en Granada hacia muchos años, pero no recordaba aquel paseo, aquellas calles, aquel mirador de San Nicolás, donde me senté a admirar la Alhambra  que se levanta como un castillo imponente de tonos rojizos en sus murallas que ocultan al exterior la belleza delicada de su interior...


Ese día  en el Paseo de los Tristes, supe que te amaba... fue día de suspiros y besos, desplomando mi inútil alegría, encendiéndome sola con su  olor y el  tuyo.
Granada, que suele demorar las promesas y abrir a los amantes sus salones de olvido.
Granada del deleite fácil de las afueras, deja en el umbral a los enamorados... 

Allí quedó  mi alegría y con ella tu memoria...

Hoy me hablaste de sus calles empedradas, de noche, con la luna reflejada...¿volveremos una noche para verla iluminada?.  






martes, 9 de julio de 2013

Un paseo

Hoy me he levanté, quizá, demasiado temprano, ni siquiera el despertador del móvil me ha alcanzado, me bajé del tacón y  me fui a caminar , sentía que me hacía falta hacerlo , por salud física y también mental . 

Desde que no voy al Gimnasio a nadar, siento que me falta algo .

Pero el problema no radica solo en eso, viene por otros derroteros . Siento que me estoy obligando a hacer cosas que realmente no me apetecen, pero sé que debo hacerlas , más por mi misma que por los demás .

(Curiosamente recibo un mail que me hace pensar mucho más)

Debo plantearme pensar en mí , solo en mí , suelo anteponer los problemas de los demás a los míos , las necesidades de los demás antes que las mías , quiero suplir la carencias de la gente que quiero sin antes llenar las mías . Eso me está agotando .

Hay días en los que me planteo dejar de escribir  y  me pregunto, ¿ para qué sirve esto? ,y no encuentro respuesta .
Sé que esto no es literatura, ni conozco la técnica ni las métricas, lo único que sé ,es que me sirve de evasión , pero sobre todo,  pensándolo bien, lo estoy  haciendo por si alguien, en cualquier lugar por remoto que sea , le puede servir para saber que hay personas que quizá están sintiendo lo mismo, o se identifican con cualquier entrada tonta de las que hay por aquí .

En el paseo, encontré gente, caminando sola, con los auriculares puestos para quizá evadirse de los pensamientos que tal vez le atormentan, como los míos, esos pensamientos que martillean en la cabeza una y otra vez, ese sentimiento de culpa por todo lo que nos pasa .

A mí no me sirve llevar música para evadirme de ellos , la música me hace recordar demasiadas cosas, momentos, lugares, parece que todas las canciones se han escrito por y para mí, es como si compartiese mi disco duro con el mundo musical.

No me considero una persona amargada, no tengo motivos para ello, soy muy afortunada, pero bien es cierto que carezco de fuerza de voluntad para ciertas cosas, y eso, ¡!eso me fastidia ¡!...

Sé que  he sido valiente  para tomar decisiones que han conseguido cambiar el rumbo de mi vida ¿por qué ahora no soy capaz de hacer lo mismo? …

Quizá sea la edad , ya no tengo las mismas ganas de lucha que cuando tenía treinta años , quizá se me está agotando la batería .

Un día de agosto hace unos años, encontré la fuente de energía que necesitaba para emprender un nuevo camino, doy gracias por ello.

Sólo espero que todavía no se haya agotado definitivamente, porque esa batería  me hacía funcionar cada día de mi vida …hoy ha sido mi servicio despertador .

Y lo malo es ,qué no hay repuesto compatible en el mercado …




domingo, 7 de julio de 2013

Explorando mundos

No soy persona de salir de copas por las noche , soy más diurna que nocturna , siempre he creído  que la gente que se conoce en la noche son totalmente diferentes al día siguiente .

Si a los hechos me remito, creo que no me equivoco , pero aún así de vez en cuando hacer un escarceo por los garitos nocturnos no está mal.

He descubierto un mundo desconocido para mi , he conocido un lugar en el cual tan solo se va a bailar . Bien sea Salsa , Merengue , Bachata , o cualquier tipo de baile en el que se requiere un aprendizaje . Son gente como ustedes o como yo , pero en vez de dar clases de paddel (deporte que hoy está muy de moda ) dan clases de baile

La mayoría son  lo que se les llama hoy “singles”, gente sola (del tema singels ya les hablaré otro día).
Son personas  sin una característica especial pero les une una sola cosa, el baile.
De ahí algunas veces salen parejas , otras tan solo un “rollo” de una noche, otras veces no sale nada , tan solo un rato de baile o una charla amigable junto a una copa y un cigarrillo . Además no hay gente con borracheras increíbles a punto de un coma etílico , ya que para bailar se necesita estar sobrio , pero lo que más me ha sorprendido es saber la disciplina que tienen .

Últimamente , suelo aceptar las invitaciones de mis amigos a cenas o eventos donde sé que no conozco a nadie , y voy segura , ya que voy de la mano de mi mejor amiga , ella nunca me llevaría a ningún sitio donde me sintiera incomoda , sabe que conocer gente nueva me resultó siempre muy difícil . Aún así reconozco que todavía me obligo a ello.

Anoche fue uno de esos días en los que estábamos invitados a una cena de un grupo de gente que son todos totalmente distintos, de países diferentes, cada uno con su historia a cuestas, cada uno con vidas distintas, tan solo coinciden en la pasión por el  baile .

Por supuesto fui una mera espectadora, ni se me ocurre mover la cintura ante tanto nivel ,tan solo  me dediqué a una simple charla con alguno de ellos y compartir una copa al aire libre en una noche estupenda.

Pero sorprendentemente a pesar de la “envidia” que da verles bailar , te das cuenta de la cantidad de historias que hay por ahí . 

Si un escritor se dedicase a la investigación de gente normal y corriente con las que tal vez te cruzas en el autobús al trabajo , o en el mercado , o en cualquier sitio , escribiría un “best seller”.
Y yo , tonta de mi ,pensando que ya lo había visto todo … Nada más lejos de la realidad . Siempre se ha dicho que  la realidad de la vida supera la ficción de cualquier película, y de un tiempo a esta parte les aseguro que es cierto.

Aconsejo a todo el mundo que de vez en cuando vayan a sitios que jamás irían , sitios que nada tengan que ver con ustedes , descubrirán mundos aparte del suyo , que no son ni mejor ni peor , tan solo diferentes.

Pero esas experiencias te dan una visión de la vida muy distinta de la se puede tener encerrada en un círculo del que no se sale nunca por miedo o inseguridad.

Todos los días voy descubriendo que detrás del telón hay mucha más vida que en el propio escenario.



  

viernes, 5 de julio de 2013

Conmigo misma

Después de un tiempo de pelearme conmigo misma, caminaba de noche por calles empedradas y silenciosas cuando comenzó a aflorar en mi mente -no tan repentinamente como una luz que se enciende sino más bien como una rosa que florece o un fruto que madura-una idea capaz de alterar mis recuerdos.

Caminé un rato sobre los adoquines desparejos sintiendo claramente el contacto de mis pies con la piedra (llevaba zapatos de tacón) y pensando que no debía considerar este nuevo desengaño como un pronóstico desfavorable a la posibilidad de lograr una mayor intimidad con la persona en cuestión , puesto que, al recordar el momento de mayor afinidad con él (una charla de una hora y media en un café donde la comunión de almas fue absoluta y conmovedora) se hacía evidente que a partir de ese máximo punto de gozo todos los demás encuentros con él no han sido más que despedidas.

Lo que ahora me aparece como evidente es que yo quería acercarme más, pero él no,porque ya habíamos tenido nuestro más fuerte encuentro a partir del cual sólo se sucedían separaciones.
Esta idea, estoy segura, estaba ya esbozada en mi mente y lo que ocurrió esa noche mientras pisaba piedras yendo a casa fue que se desplegó en mí mostrando toda su evidencia.

Y, lo que me resultó más cruel aún, arrojándome la sorpresa de advertir que cuando estaba convencida de que mi relación con él al fin tenía un inicio glorioso, en realidad , estaba viviendo sin saberlo su momento final, a partir del cual los demás encuentros han sido como esas citas que se dan los ex-novios con cualquier excusa y que no tienen mayor objeto que reproducir una y otra vez el momento de la despedida para lograr que entre tantos simulacros la verdadera separación pase desapercibida.

Cómo, al fin y al cabo, mi historia ya no es un hecho,sino un  relato, relato que me hago a mí misma constantemente, y ocasionalmente a los demás, mientras que el hecho desaparece en el tiempo, puedo ahora relatarme esta historia terminando donde antes me gustaba iniciarla; recobrando el valor  de las escenas previas al apogeo amoroso y que se tiñen con el dolor de la despedida en las escenas posteriores.

El relato entero toma un cariz extraño, como si todo antecediera a una determinada situación cuya prolongación parece inútil.


Esta forma de relatar historias me parece paradójicamente menos egocéntrica,ya que lo ordeno según la cercanía, y no según mis deseos.

Me resulta interesante sin embargo destacar que en estos relatos soy una protagonista bastante ignorante en manos de una narradora demasiado tradicional.



  Pandemia. Hoy he recordado que tenía un blog ¡Vaya! Con las satisfacciones que me dio en su tiempo y he llegado a olvidarlo algunas veces....