lunes, 2 de septiembre de 2013

Aquella vez...

Las personas cambian para que aprendas a dejarlas ir. Las cosas salen mal para que las valores cuando están bien. Crees algunas mentiras para que eventualmente aprendas a no confiar tan rápido... Y a veces, las cosas buenas se van, para que mejores cosas puedan llegar...

Al sonar el reloj salgo del sueño, abro los ojos y la negrura intangible me encoge el corazón. En las salas de recuperación hay dos puertas, aunque solo se puede abrir una de ellas. No hay ventanas. He dormido desnuda sin cobertor. Me vigilan, les rindo transparencia. Sé que andar a tientas, memorizar y repetir los movimientos con exactitud, me redime y me devuelve el orden. Esto es mejor que la alternativa de caer en picado por el túnel. Con esfuerzo voy a sobrevivir y saldré a la superficie.


Extiendo los brazos a los lados, palpo la sábana cálida, los bato frente a mí, y el aire vibra sutil. Está despejado delante, me incorporo. Camino hacia la ducha. Aunque ando descalza, a fuerza de costumbre ya no temo tropezar. Conozco las dimensiones de la sala, sus recorridos y la disposición de cada objeto y pulsador. Cuando entro en la cabina desciende el agua tibia y después el chorro de aire me seca.Es como un útero protector. Escucho los indicadores electrónicos que miden la frecuencia cardíaca  la tensión, el nivel de azúcar en sangre el peso. 


Nada anormal se marca hoy, salvo que sigo en falta con el peso. 

Aprenderé a trabajar como los órganos del cuerpo, con constancia y sin luz, en lo recóndito. Se abre la cabina. Escucho girar los monitores en la pared. A mi espalda se ha movido una silla. 
A veces creo que no estoy sola Quizá ha sido una imaginación. Se me eriza el vello.
Tres pasos adelante, siete a la derecha, me detengo. Ante el dispensador de ropa alzo la mano y pulso el primer interruptor para solicitar la muda interior. Desciende por la trompa metálica y cae, con un golpe amortiguado, sobre la bandeja correspondiente.

Hoy es un día diferente … confiaré, quizá alguien venga a rescatarme...





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  Pandemia. Hoy he recordado que tenía un blog ¡Vaya! Con las satisfacciones que me dio en su tiempo y he llegado a olvidarlo algunas veces....